
“Nunca nos pagaron ni indemnización, ni sueldos caídos. Tampoco nos despidieron para poder cobrar el Fondo de Desempleo”, señaló durante la entrevista.
El ex trabajador explicó además que existe un juicio laboral ganado y que, en su momento, se logró embargar una suma cercana a 33 millones de pesos que se encontraba depositada en una cuenta vinculada al proceso de expropiación. Sin embargo, sostuvo que una medida de no innovar impidió que los trabajadores pudieran disponer de esos fondos.
Tras la declaración de quiebra de la empresa, los trabajadores esperan que se avance con el mecanismo de pronto pago previsto por la Ley de Concursos y Quiebras, teniendo en cuenta el carácter alimentario de los créditos laborales.
Del Pozo sostuvo que ahora solicitaron que el síndico determine cuál es el valor real de los bienes y de la empresa, cuestionando el monto considerado dentro del proceso de expropiación.
En ese sentido, contó que un abogado que representaría a la empresa habría señalado que existía una intención de venta por una cifra cercana a 400 millones de dólares, aunque posteriormente el Gobierno habría solicitado que la operación se postergara.
Durante la entrevista también se refirió a la situación de la planta después del cierre de la empresa. Según su relato, distintas personas se hicieron cargo de la actividad a lo largo de los años y la cantidad de trabajadores fue disminuyendo.
Del Pozo estimó que en algún momento comenzaron alrededor de 130 personas, mientras que actualmente quedarían unas 80, aunque aclaró que desconoce con precisión bajo qué modalidad continúan trabajando.
También mencionó la situación de vehículos y maquinaria que pertenecían a la empresa. Según afirmó, la curtiembre contaba con nueve camiones y sostuvo que algunos habrían sido trasladados y otros retirados o vendidos.
El ex trabajador aseguró que los trabajadores nunca fueron convocados por el Gobierno provincial para encontrar una solución a su situación laboral y económica.
“Nunca, nunca. Al contrario, siempre tuvimos palos en la rueda”, expresó al referirse a los reclamos realizados durante estos años.
También cuestionó el proceso judicial y recordó que los trabajadores atravesaron distintas instancias antes de obtener resoluciones favorables.
Del Pozo contó además que cuatro compañeros fallecieron mientras esperaban una solución a sus reclamos laborales, mientras que otros trabajadores atraviesan problemas de salud y dificultades para conseguir empleo.
Durante la entrevista, el ex trabajador destacó el impacto que tuvo la curtiembre en la economía local y recordó que llegó a generar empleo para cientos de personas.
“Era el pulmón de Chilecito, la plata quedaba acá”, sostuvo, al remarcar que el cierre de la empresa afectó no solamente a los trabajadores sino también a numerosas familias y a la actividad económica del departamento.
Actualmente, muchos de los ex empleados realizan trabajos ocasionales para poder sostenerse, mientras que otros permanecen sin empleo. Del Pozo señaló que la edad también representa una dificultad para reinsertarse laboralmente en un mercado que, según indicó, suele buscar trabajadores más jóvenes.




