
En cuanto a la organización, Páez destacó el trabajo previo realizado junto a los vendedores, quienes se reunieron con anticipación y acordaron aportar de manera conjunta para cubrir los costos de los baños químicos, un requisito solicitado por los inspectores. En total, se instalarán 10 baños, de los cuales dos fueron donados, por lo que solo se debieron abonar ocho. Los mismos estarán distribuidos en distintos puntos del recorrido para mayor comodidad del público.
Respecto al topamiento de niños realizado días atrás, la organizadora fue clara al desmentir versiones sobre una supuesta suspensión por disturbios. Según explicó, el evento infantil se desarrolló con total normalidad, en un clima familiar y de cuidado colectivo, y finalizó dentro del horario autorizado. “No hubo inconvenientes en la esquina del topamiento ni se suspendió la actividad”, remarcó.
Además, Pamela Páez expresó la emoción que implica continuar con el legado de su madre, histórica figura de la chaya barrial, y sostuvo que mantener viva esta celebración es una forma de honrar la cultura y la identidad de Chilecito.
El llamado final es a la comunidad: vivir la chaya con alegría, respeto y responsabilidad, para que una tradición tan querida siga creciendo año tras año.




