
En la Argentina, la actividad lechera representa uno de los sectores más importantes del agro. Durante 2025, la producción nacional alcanzó los 11.618 millones de litros, el volumen más alto de la última década, mientras que las exportaciones llegaron a niveles récord en los últimos 12 años.
Sin embargo, detrás de esos números positivos, el sector atraviesa un momento complejo. Productores e industrias enfrentan una fuerte caída en la rentabilidad, aumento de costos, endeudamiento y una disminución del consumo interno. Diversos informes advierten que, aunque se produce más leche, muchos tambos y empresas lácteas continúan trabajando con márgenes muy ajustados y dificultades financieras.
La situación económica también impacta en las familias argentinas, que reducen el consumo de algunos productos lácteos debido a la pérdida del poder adquisitivo. Esto genera una paradoja: mientras la producción crece y las exportaciones aumentan, el mercado interno todavía no logra recuperar plenamente sus niveles históricos de consumo.




