
Lavarse correctamente las manos es una de las medidas más efectivas para evitar la propagación de virus, bacterias y otras infecciones. Este hábito, que debe realizarse con agua y jabón durante al menos 40 segundos, ayuda a reducir significativamente los riesgos de contagio en el hogar, escuelas, lugares de trabajo y centros de salud.
La jornada busca reforzar la importancia de incorporar este gesto como parte de la rutina diaria, especialmente antes de manipular alimentos, después de ir al baño, al regresar del exterior o tras estar en contacto con superficies de uso común.
Desde los organismos de salud remarcan que la higiene de manos no solo protege a quien la realiza, sino que también contribuye al cuidado colectivo, siendo una herramienta clave para prevenir enfermedades respiratorias, gastrointestinales y otras infecciones.
Un hábito sencillo, accesible y al alcance de todos que puede marcar una enorme diferencia en la salud pública.




