
Moreno explicó que la situación no es exclusiva de la ciudad, sino que se replica a nivel nacional, lo que obligó a tomar decisiones preventivas en distintas instituciones. Entre ellas, mencionó la presencia policial en los ingresos y controles visuales de mochilas, aclarando que son los propios alumnos quienes las abren, ya que el personal docente no tiene facultades para requisar.
En algunos establecimientos, como la Escuela Normal, se decidió restringir el ingreso con mochilas, permitiendo únicamente carpetas y cartucheras como medida provisoria. “No es un castigo, es una forma de proteger a alumnos, docentes y todo el personal”, remarcó.
El supervisor también confirmó que se detectaron inscripciones con amenazas en baños de varias escuelas del departamento, como la Polivalente de Arte, la Escuela de Comercio y establecimientos de Nonogasta, todas vinculadas a posibles situaciones de violencia. Si bien aún no se identificaron responsables, se reforzaron controles internos.
Además, destacó que existe una preocupación generalizada entre docentes, directivos, alumnos y familias, y subrayó la importancia del acompañamiento de los padres en el control de los elementos que los estudiantes llevan a clases. “Necesitamos el apoyo de la comunidad para prevenir”, sostuvo.
En paralelo, indicó que el Ministerio de Educación, junto a otras áreas del gobierno, trabaja en un protocolo de actuación que será clave para unificar criterios ante este tipo de situaciones.
Finalmente, Moreno reflexionó sobre el impacto de las redes sociales en la difusión de este tipo de amenazas y consideró que muchas de estas conductas no se originan en la escuela ni en el hogar, sino en otros ámbitos que deben ser analizados.




