
Luis Brandoni murió este lunes luego de varios días de internación, a raíz de un accidente en su domicilio ocurrido el pasado 11 de abril. El golpe en la cabeza derivó en un hematoma subdural que agravó un cuadro ya delicado, producto de problemas cardiovasculares que lo habían alejado de los escenarios en los últimos meses. Incluso, el actor había pasado su último cumpleaños internado.
Dueño de una presencia inconfundible, Brandoni supo destacarse tanto en el drama como en la comedia, con ese estilo filoso, irónico y contundente que lo convirtió en uno de los artistas más respetados del país. Su carácter fuerte, tanto arriba como abajo del escenario, también marcó su identidad pública.
Hablar de sus comienzos es remontarse a una vocación que nació desde muy chico, con funciones de títeres en Dock Sud y sus primeras experiencias en radio con apenas 11 años. Con el paso del tiempo, fue consolidando una carrera que se volvió tan extensa como influyente.
Su salto a la notoriedad comenzó en la década del 60, cuando integró el programa “Buenos días, Pinky”, donde empezó a formarse junto a grandes figuras. Desde allí, construyó un recorrido ininterrumpido que lo llevó a protagonizar innumerables éxitos en teatro, cine y televisión, transformándose en un verdadero referente de la actuación argentina.
En noviembre del año pasado había sufrido una descompensación por hipertensión mientras realizaba temporada teatral, lo que derivó en estudios y una recuperación que finalmente no le permitió volver a los escenarios. Su intención era retomar la actividad en 2026, pero su salud no se lo permitió.
Su legado es inmenso. Una carrera marcada por el compromiso, el talento y una personalidad única que lo mantuvo vigente durante décadas. Hoy, el aplauso se transforma en despedida para uno de los grandes nombres de la escena nacional.




