

Según detalló la magistrada, el viernes por la noche, tras el hallazgo del cuerpo, se llevaron a cabo las tareas de rigor en el lugar por parte de la Policía Técnica Judicial. Posteriormente, el cuerpo fue trasladado a la morgue judicial para su correspondiente examen. La identificación se realizó a partir de diversas características físicas, confirmándose que se trataba de la persona cuyo paradero se buscaba intensamente desde hacía varios días.
En un primer momento no fue posible determinar la causa de muerte, por lo que se dispuso la realización de una autopsia, la cual se inició a las 20 horas por el médico forense judicial, doctor Medina. La familia fue debidamente notificada y tuvo la posibilidad de designar un perito de parte, opción que finalmente decidió no ejercer, confiando en el trabajo de los profesionales intervinientes.
Concluida la autopsia, se estableció que no se trató de un homicidio, descartándose la presencia de signos de violencia externa. Por respeto a la familia y dada la naturaleza del hecho, las autoridades informaron que no se brindarán mayores precisiones sobre las causas del fallecimiento, al tratarse de una cuestión estrictamente privada.
La jueza explicó además que la confirmación oficial de la identidad se realizó recién en horas de la mañana siguiente, ya que era imprescindible contar previamente con los resultados forenses que permitieran descartar una muerte violenta antes de efectuar cualquier comunicación pública. El cuerpo presentaba una data de fallecimiento compatible con la fecha de la desaparición, teniendo en cuenta además las condiciones climáticas registradas durante esos días.
Por su parte, el comisario Walter Guzmán destacó el intenso y sostenido trabajo realizado por la Policía desde el momento en que se formalizó la denuncia por averiguación de paradero. Las tareas incluyeron rastrillajes terrestres, utilización de drones, canes de búsqueda y múltiples diligencias judiciales, tomando como punto de partida el barrio Los Cedros, último lugar donde Agüero fue visto con vida.
Asimismo, se realizaron actuaciones en otras localidades, como Aimogasta, donde residía una expareja de Agüero, con quien había mantenido su última comunicación, todo ello bajo directivas judiciales. Paralelamente, se llevaron adelante secuestros y análisis de dispositivos tecnológicos y otras medidas investigativas, cuyas actuaciones continúan bajo secreto de sumario.
Finalmente, tanto las autoridades judiciales como policiales agradecieron el compromiso del personal interviniente y la colaboración de la comunidad de Chilecito y zonas aledañas, que participó activamente aportando datos y difundiendo la búsqueda. Si bien el desenlace no fue el esperado, se remarcó que la familia pudo finalmente obtener respuestas y cerrar una etapa de profunda incertidumbre.




