El Monumental, que durante mucho tiempo fue una fortaleza, también dejó de generar el mismo temor en los rivales. Equipos que llegan con menos historia o menor peso futbolístico se animan a jugar de igual a igual y, en varios casos, consiguen llevarse resultados importantes.
A esto se suman eliminaciones y derrotas en partidos determinantes, series de penales perdidas y encuentros en los que River no pudo sostener ventajas. Temperley, Aldosivi, Independiente Santa Fe, Palmeiras, Talleres y otros episodios recientes forman parte de una seguidilla que alimentó la sensación de que el equipo perdió parte de aquella fortaleza mental que históricamente lo caracterizó.
Por eso, el principal desafío de Ponzio no pasa solamente por mejorar el funcionamiento futbolístico. También tendrá que trabajar para recuperar la confianza y la personalidad del equipo en los momentos decisivos.
La clave será afrontar cada partido como una nueva oportunidad, sin quedar atrapados en las cuentas, los antecedentes o los resultados de los demás. River necesita recuperar certezas dentro de la cancha y entender que ningún rival se supera solamente con la camiseta o con la historia.
El plantel tiene nombres importantes y futbolistas de jerarquía, pero esa diferencia debe demostrarse partido a partido. Si River pretende volver a competir por los grandes objetivos, deberá recuperar primero algo fundamental: la sensación de que puede ganar los partidos que realmente importan.




