
La elección del 3 de julio recuerda la asamblea realizada en el Teatro Rivera Indarte de la ciudad de Buenos Aires, donde un grupo de locutores decidió crear la Sociedad Argentina de Locutores, institución que marcó un antes y un después en la organización de la actividad profesional en el país.
Ser locutor implica mucho más que tener una buena voz. Requiere preparación, compromiso, responsabilidad y la capacidad de transmitir emociones, noticias e historias con claridad y cercanía. En cada programa, acto o transmisión, los locutores se convierten en el puente entre la información y la audiencia.
En una época marcada por la inmediatez y las nuevas tecnologías, la labor del locutor continúa siendo fundamental. La credibilidad, la calidez y la compañía que brinda una voz siguen ocupando un lugar irremplazable en la vida cotidiana de los argentinos.




