
El presidente de la empresa, Javier Cobresí, recordó que aquel proyecto buscaba demostrar que era posible brindar internet al interior provincial mediante radioenlaces, en una época en la que el servicio estaba concentrado casi exclusivamente en algunos sectores de la capital.
"Comenzamos en el interior de la provincia y ese sigue siendo uno de nuestros principales objetivos: reducir la brecha digital y garantizar las mismas oportunidades para todos los riojanos", destacó.
Alicia Castro, considerada la clienta número uno, recordó con orgullo aquellos primeros pasos. Durante varios años la antena permaneció instalada en su casa, hasta que fue reemplazada por la red de fibra óptica. "Estoy muy feliz de haber sido parte del inicio de una empresa que hoy conecta a miles de familias", expresó.
La historia encuentra hoy otro capítulo en Adriana Zárate, vecina del paraje La Huerta, a 12 kilómetros de Olta, quien se convirtió en la clienta número 100 mil.
Para ella, la llegada de internet significó mucho más que mejorar la comunicación. Junto a sus hijas desarrolla tejidos artesanales y la conectividad le permitió aprender nuevas técnicas, contactar a otros artesanos y ampliar sus posibilidades comerciales.
Gracias a esa conexión, incluso logró vender uno de sus ponchos en Alemania, además de acceder a nuevas herramientas para capacitarse y fortalecer su emprendimiento sin tener que abandonar su lugar de origen.
Desde la empresa remarcaron que la expansión de la red permitió llegar a prácticamente todos los departamentos de La Rioja, acercando tecnología, educación, trabajo y oportunidades a miles de familias.
Con 100 mil hogares conectados, Internet para Todos consolida un modelo de desarrollo que nació como una prueba piloto en un patio de Sanagasta y que hoy se convirtió en uno de los proyectos de conectividad más importantes de la provincia.




