
El objetivo del juego era simple pero atrapante: recorrer laberintos comiendo puntos mientras escapaba de los fantasmas enemigos. Su jugabilidad innovadora y su diseño amigable lograron conquistar tanto a niños como a adultos, transformándolo en un ícono de la cultura gamer.
El éxito de Pac-Man fue tan grande que logró ingresar al Guinness World Records como el videojuego arcade más exitoso de todos los tiempos, con un total de 293.822 máquinas vendidas entre 1980 y 1987.
Más de cuatro décadas después de su lanzamiento, Pac-Man continúa vigente en distintas plataformas, consolas y versiones modernas, manteniéndose como uno de los símbolos más reconocidos de la historia de los videojuegos.




