
Años más tarde, en 1935, el Consejo Nacional de Educación estableció que cada 18 de mayo se celebre el Día de la Escarapela, una fecha que busca reafirmar los valores de identidad, unidad y pertenencia nacional.
La escarapela celeste y blanca acompaña desde entonces los actos patrios, las escuelas y las celebraciones históricas, convirtiéndose en un emblema de orgullo para todos los argentinos.




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