
“La política nunca está ausente”, dejó en claro, pero también advirtió que no todo se resuelve con candidaturas lanzadas al aire. Con un mensaje directo, resaltó el clima político tranquilo que hoy vive Chilecito y el diálogo permanente con referentes como Rodrigo Brizuela y Doria y Fernando Rejal. No hay acuerdos cerrados ni pactos bajo la mesa, pero sí conversaciones para que el departamento no quede relegado en la disputa provincial.
Gaitán fue más allá y puso el foco en un tema sensible: las divisiones. “Dividir es restar”, reconoció, dejando entrever que las internas apresuradas pueden tener costos. Por eso, aseguró ser respetuosa de todos los candidatos que ya se lanzaron y de los que todavía pueden aparecer, aunque aclaró que no se va a encolumnar detrás de nadie por ahora.
Sobre su propio futuro, evitó el juego de los cargos. Ni intendencia, ni diputaciones, ni vicegobernación. “Hoy decidí no tener cargo y ser una trabajadora más”, afirmó, marcando distancia de quienes viven la política desde un escritorio. Tras once elecciones en su historia y con más triunfos que derrotas, eligió el llano como lugar de acción y contacto directo con la gente.
El mensaje final no dejó dudas y sonó a definición política, aunque sin sello electoral: “Yo quiero estar en mi territorio”. En un contexto donde muchos miran hacia arriba, Gaitán decidió mirar alrededor.




