
Desde el entorno del jugador trascendió la intención de continuar su carrera en Europa, más precisamente en el Parma. Al contar con pasaporte europeo, Scarlato no necesita esperar a cumplir los 18 años para incorporarse a un club del Viejo Continente, situación distinta a la de otros juveniles que debieron postergar su salida.
Ante este escenario, River realizó una denuncia contra el representante del jugador ante la FIFA y luego notificó formalmente al Parma sobre su decisión de judicializar el caso. Según informó el periodista Germán García Grova, el club italiano intentó abrir una negociación proponiendo llevarse al juvenil en condición de libre, pero dejando un porcentaje de una futura venta para River, en un acuerdo similar al de Joaquín Panichelli o Giuliano Simeone.
Sin embargo, en Núñez desestimaron esa posibilidad. La postura del club es clara: si Scarlato no firma contrato profesional, al menos debe existir una compensación económica que reconozca el trabajo formativo realizado.
La decisión de River ya tuvo antecedentes. Clubes como Milan y Sampdoria desistieron de avanzar por el juvenil para evitar un conflicto legal, y el caso vuelve a poner en debate los límites de la normativa y la protección de los clubes formadores.




