
Entre los fundamentos del decreto se destaca que la flor del ceibo fue la preferida por habitantes de distintas regiones argentinas en múltiples encuestas populares promovidas por medios periodísticos y entidades culturales y científicas. Además, el árbol del ceibo posee importantes aplicaciones industriales gracias a su madera, sumado a su extraordinaria resistencia al medio ambiente y su fácil reproducción.
Otro de los argumentos resaltados señala que el ceibo ha contribuido de manera significativa a la formación geológica del delta mesopotámico, considerado un orgullo nacional y reconocido a nivel mundial. Asimismo, el decreto subraya que no existía en la República otra flor que reuniera, con semejante unanimidad, cualidades botánicas, fitogeográficas, artísticas e históricas para ostentar la jerarquía de flor nacional.
Finalmente, el decreto presidencial estableció formalmente la declaración de la flor del seibo como Flor Nacional Argentina y dispuso que el Ministerio de Agricultura adoptara las medidas necesarias para garantizar la representación del árbol y su flor en la Primera Exposición Forestal Argentina, inaugurada el 24 de diciembre de 1942 en la ciudad de Buenos Aires.


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